La ideología de la OCDE y las protestas en Colombia

En buena parte de la opinión pública, incluyendo la academia, se ha posicionado una “verdad de bulto” que indica que la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico –OCDE- es un “club de las buenas prácticas”, un club ideológicamente neutral. Incluso, algunos sostienen que la neutralidad ideológica de la OCDE es la gran diferencia de esta organización con respecto a entidades internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).

Amparados en dicha verdad, políticos de variadas corrientes sostienen que Colombia tiene la oportunidad de “seguir insertándose en los escenarios más importantes en materia económica y política para alcanzar el desarrollo”[1], que el país debe aprender de la OCDE sus “buenas prácticas administrativas y financieras”[2] y que ello creará “crecimiento económico, empleo y mejora en las condiciones de vida”[3]. ¿Realmente es así?

La popular verdad de bulto carece de un análisis histórico sobre el origen de la OCDE y de una evaluación detallada del contenido de las llamadas “buenas prácticas”. Combinar estas dos evaluaciones permite concluir que, contrario a tratarse de una organización sin ideología, la OCDE es realmente una organización que se caracteriza por su identificación con los postulados neoliberales, los mismos que promueven de dientes para afuera las grandes potencias globales por medio de las entidades financieras internacionales como el FMI o el BM.

El origen de la OCDE

La OCDE se constituyó en 1961 como una organización internacional de carácter civil encargada de ocuparse del conflicto entre Occidente y la Unión Soviética, pues los asuntos militares los atendía su hermana, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Así lo reconoció el representante mexicano ante la OCDE, Carlos Elizondo Mayer, quien señaló que durante la guerra fría el rol de la OCDE para hacer frente a los soviéticos consistió en promover el buen desempeño de las economías de mercado[4]. Claro está, la versión de economía de mercado de EE.UU.

Caído el muro de Berlín, y sin enemigo ideológico por derrotar, la OCDE decidió abrirse al tercer mundo, eufemísticamente llamado mundo en desarrollo. Para ello, el informe Norobu de la Organización estableció que quienes quisieran hacer parte del “club” debían manifestar su compromiso con una mentalidad común. Es decir: con una ideología.

En la jerga de la Organización la ideología se denomina “Like-mindedness” y está caracterizada por su compromiso con los postulados de la versión de economía de mercado promovidos de dientes para afuera por EE.UU., el FMI y el BM durante finales del siglo XX. El autor del informe Norobu nunca pretendió esconder que en el siglo XXI las mencionadas instituciones y la OCDE “se sobreponen en sus misiones y que todas son parte de la arquitectura global de las organizaciones económicas internacionales”[5].

Las “buenas prácticas” que recomienda la OCDE a Colombia

No se trata sólo de la historia. La mejor manera de corroborar la identidad ideológica de la OCDE es analizar las recomendaciones de “buenas prácticas” formuladas a Colombia. Los reportes de la OCDE en materia laboral, pensional y educación desnudan perfectamente su identidad.

En materia laboral la Organización “recomienda” modificar el salario mínimo y tener salario diferencial (por supuesto inferior) por edades y regiones[6]. Mecanismos que buscan abaratar la mano de obra aumentando la renta empresarial. En cuanto a las pensiones, la OCDE sostiene que se debe marchitar el esquema solidario para fortalecer paulatinamente a las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) privadas. Se trata de la implementación del modelo chileno, que es un fracaso social pues el 79% de las pensiones están por debajo del salario mínimo, motivo por el cual ese pueblo está luchando en las calles. Finalmente, en materia de educación superior, junto con el BM, la OCDE “sugirió” fortalecer el modelo de endeudamiento del ICETEX y evaluar la necesidad de aumentar la financiación en la educación pública[7], como si no fuera evidente la necesidad de fortalecer la inversión en educación.

Además de “recomendaciones” también imposiciones.

Tampoco es cierto que con la OCDE todo sean “recomendaciones y no imposiciones”. Para ingresar al club, Colombia tuvo que aceptar siete tratados, sin la posibilidad de reservarse apartados que considerara inconvenientes, como suele suceder en este tipo de instrumentos internacionales. Entre otros: la Declaración sobre Inversión Internacional y Empresas Multinacionales; los principios de gobernanza corporativa de la OCDE y el Código de liberalización de movimientos de Capital. Además, el país debió someterse a todas las decisiones vinculantes del Consejo de la OCDE; a las recomendaciones del mismo que, aunque no son vinculantes, tienen expectativa de ser acogidas por los estados miembro; y las declaraciones de los Estados con respecto a la OCDE.

La mayor prueba de que los anteriores instrumentos jurídicos son imposiciones se encuentra en el caso del ingreso de Chile a la OCDE. En su momento el país austral formuló reservas a algunos de los tratados internacionales requeridos como paso previo para ingresar a la organización. El valiente intento chileno fracasó. La OCDE no aceptó ninguna de las reservas formuladas, contrario a la práctica de la suscripción de tratados en el derecho internacional. Al final Chile abdicó bajo pretexto de no “excluirse” del club y de los mercados mundiales.

La OCDE: ausente para atender la pandemia

El “club de los países ricos” no ha aportado a Colombia elementos de peso para atender la pandemia. Ser parte de la OCDE no ha contribuido a sus miembros a adoptar determinado mecanismo de aislamiento, prevención y tratamiento de la COVID-19. Por el contrario, durante este periodo la OCDE se ha limitado a reiterar lugares comunes, citar a las organizaciones internacionales que han liderado la contención de la enfermedad y registrar de manera vaga las políticas adelantadas por sus Estados parte para atender la contingencia.

En esta última tarea ha omitido por completo identificar que mientras en Colombia se han otorgado excesivos beneficios al sector financiero, a las AFP, a la par que se entregan pocos y tardíos estímulos a las empresas, especialmente a MyPIMES, a los consumidores o a los estudiantes endeudados con el sistema financiero, otros Estados han sido agresivos en su política de intervención en la economía, dando liquidez a los consumidores directamente y protegiendo a sus empresas y mercados nacionales.

Contra la política de Duque y la OCDE.

Antes y durante la pandemia el Gobierno de Duque y su partido, el Centro Democrático, han adelantado iniciativas legislativas y emitido expresiones públicas de apoyo al contenido de las “recomendaciones” de la OCDE. La contratación y el salario por horas, la combinación de los regímenes pensionales, con preferencia por el de las AFP y debilitamiento de Colpensiones, la pensión por debajo del mínimo y los mal llamados “planes de auxilios del ICETEX” son las formas como se manifiestan los postulados de la OCDE contra los derechos de la gente.

Precisamente contra tales postulados es que las centrales sindicales, la juventud, las mujeres, entre otros sectores, se movilizaron en 2019 y por redes sociales y plantones este año. No será con más neoliberalismo que se supere la aguda crisis que hoy vive el país, sino con importante intervención del Estado como catalizador de la economía nacional.

[1] Juan Manuel Santos en entrevista de La Silla Vacía. Gobierno celebra, pero aún faltan varios años para llegar a la OCDE. Disponible en: http://lasillavacia.com/historia/historia-juanita-44909

[2] https://twitter.com/petrogustavo/status/1062498679490334722?s=20

[3] Duque, Iván. “Colombia en la OCDE: un propósito nacional” https://www.portafolio.co/opinion/ivan-duque-marquez/colombia-oecd-proposito-nacional-133588

[4] ELIZONDO MAYER-SERRA, Carlos. Políticas Públicas para un Mejor Desempeño Económico. En: Experiencias del Mundo para el Desarrollo, México 10 años en la OCDE Ciudad de México: Editorial OCDE. 2006. p. 34.

[5] OCDE. A strategy for enlargement and outreach. Report by the Chair of the Heads of Delegation Working Group on the Enlargement Strategy and Outreach, Ambassador Seiichiro Noboru.

[6] https://oecd.org/newsroom/colombia-es-un-ejemplo-de-exito-en-america-latina-pero-debe-introducir-nuevas-reformas-para-alcanzar-un-crecimiento-mas-firme-e-inclusivo.htm

[7] OCDE. BM. Evaluaciones de políticas nacionales de Educación: OCDE La Educación superior en Colombia” Serie: Evaluaciones de Políticas Nacionales de Educación. Bogotá. 2012.

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