Para que todas las colombianas florezcan como María Cano

Pamela Gamboa. Historiadora de la Universidad de Antioquia. @gamboapame

Desde la primera década del siglo XX en Colombia aparece la clase obrera como un grupo consolidado fruto de la penetración del capital extranjero, los efectos de la “modernización” de país y de la instauración del liberalismo económico o, más bien, el desprendimiento del antiguo régimen. Los obreros se asentaron en las zonas donde se encontraba la incipiente industria, concentrada en Barranca con petróleo, Barranquilla con transportes, Medellín con el sector textil y Bogotá por ser la capital y el centro político. En el mundo, por un lado estaba el posicionamiento imperialista de Estados Unidos y por el otro, la andante Revolución Bolchevique, que influenció en América Latina tendencias democráticas que desencadenaron muestras de resistencia y liberación como  la Revolución Mexicana.

Este es el tiempo del que es hija María Cano, una joven de Medellín, conocida como la primera mujer que participó en política y se convirtió en líder de los trabajadores. López Pumarejo en cartas a Nemesio Camacho, afirma que el Partido Liberal jamás se hubiera pensado en reconocer las condiciones desiguales de los trabajadores, ni a pretender en ellos un espíritu rebelde opositor al conservadurismo. Ese es el paradigma que rompe María Cano como dirigente de una nueva forma de ver el país.

Fue proclamada por los mismos obreros como “La Flor del Trabajo”, ayudó a recomponer el periódico EL REBELDE, fue una agitadora propagandística, dio conferencias a los trabajadores sobre la precariedad de las sus condiciones laborales, viajó por el país cuando se hacía en ferrocarril o a través del Magdalena y fue recibida en medio de aplausos, gritos y aclamaciones en las reuniones clandestinas de trabajadores. Siempre enarbolando las tesis de exigir derechos laborales, conquistar la soberanía nacional y organizar políticamente a los trabajadores para ganar el poder.

Participó en el Tercer Congreso Obrero con un fuerte discurso contra la pena de muerte y en este mismo espacio fue fundado el Partido Socialista Revolucionario, organización desde la cual orientó y apoyó las huelgas de los trabajadores del petróleo y banano, de singular importancia dado que fueron huelgas auténticamente antiimperialistas puesto que denunciaban las condiciones laborales casi esclavistas con las que operaban las empresas extranjeras y la usurpación a la riqueza nacional.

Como resultado de la huelga de los trabajadores de la United Fruit Company en 1928 en Ciénaga, Magdalena, que meses después sería denunciada en el Congreso de la Republica por Jorge Eliecer Gaitán como la muestra la dominación de Estados Unidos sobre Colombia, María Cano fue encarcelada y muchos de sus compañeros tanto del Congreso Obrero como del PSR fuertemente reprimidos, lo que trajo el declive de la organización.

Las revistas para señoritas del siglo XIX y XX retratan que lo que se espera de ellas como mujeres: dedicadas a sus hogares e hijos, con destrezas culinarias, expertas tejedoras, entre otras; además adoctrinan moralmente a las mujeres sobre la feminidad utilizando herramientas como la prosa. María Cano en cambio rompió estos estereotipos y junto a sus compañeros (públicamente conocidos) Ignacio Torres Giraldo y Raúl Eduardo Mahecha ponen en marcha una lucha revolucionaria por las trasformaciones del país. Sin ninguna duda Cano fue una adelantada de su época que planteó y ejecutó una nueva visión de mujer, esa que es capaz de criticar el viejo mundo y  pensarse uno nuevo, transformándolo junto a quienes trabajan en defensa de los trabajadores y todos los sectores oprimidos.

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