La Renta Básica Universal: Alternativa al Neoliberalismo y medida eficaz contra la pandemia

La persistencia de la pobreza y el desempleo han sido constantes en el debate económico y social global, no es un hecho de la actual crisis sino previo. El mundo antes de la pandemia ya era un mundo de pobres, desempleados y distintas desigualdades las cuales la pandemia solo ha acentuado y a su vez ha develado una vez más la ineficacia de las recetas hijas del neoliberalismo.

Colombia no ha sido ajena a las apuestas políticas agenciadas bajo la egida del consenso de Washington, todo lo contrario, el país bien se ha caracterizado por orbitar en todo lo que desde Estados Unidos se oriente. En consecuencia, cuando de la pobreza y el desempleo se trata, el país bien ha aplicado las recetas basadas en flexibilización laboral y focalización.

Una buena muestra de las anteriores son todos esos programas de transferencias monetarias condicionadas al tipo de “Familias en Acción” “Colombia Mayor” y “Jóvenes en Acción”. El cimiento de dichas apuestas es de una parte un desprecio por el potencial del Estado y de otra una noción compensadora y de contención de la política social. Ideas que desde antes de la pandemia ya habían sido consideradas como miopes e insuficientes.

La actual crisis del COVID19 se acompaña del aumento de la pobreza y el desempleo a nivel global, según la OIT el desempleo global se ha incrementado en 24,7 millones de personas. En Colombia según el DANE la cifra de desempleo alcanzó un 20% en el mes de abril. La situación pone sobre la mesa dos caminos, ambos bajo la conocida frase “toda crisis es una oportunidad.”

De un lado, el gobierno ha gestionado la crisis mediante decretos con los cuales profundiza el fallido neoliberalismo social. El otro camino viene desde el mundo del trabajo, donde se plantean propuestas alternativas que pueden ir más allá de la lucha contra la pandemia. La llamada renta básica universal se encuentra entre estas ideas y a ella se refieren las siguientes líneas.

Así las cosas, el presente documento aborda los siguientes puntos: primero se define la renta básica universal, después se plantea como esta debe aplicarse. Enseguida se expone como la renta básica universal puede ser una alternativa al neoliberalismo y en consecuencia una mejor medida ante la actual crisis fruto de la pandemia.

¿Qué es la renta básica universal?

Bajo múltiples denominaciones como por ejemplo renta mínima, ingreso de ciudadana y el de mayor uso, renta básica universal, se ha designado a un tipo de transferencia monería distinta a las conocidas como condicionadas. El rasgo distintivo de esta transferencia monetaria lo da su carácter universalista y que busca garantizar un derecho a la existencia. Es decir, supone que se entregue un monto fijo a cada persona por el hecho de ser persona sin ningún condicionante en términos de ubicación bajo umbrales estadísticos o estratificación social. También dista de los subsidios de desempleo pues el encontrar un trabajo o incluso la disposición a trabajar no condicionan la entrega del monto.

Bajo lo dicho esta medida es antagónica con todo tipo de focalización. El ingreso entregado no se condiciona tampoco en cuanto al consumo, se cree incluso más en la ciudadanía pues no se condiciona el dinero a bienes de consumo, por el contrario, se plantea que cada quien podrá hacer de este ingreso el uso que a su proyecto vital mejor convenga.

Otra forma de ver la renta básica universal es desde el plano de los derechos y su garantía. En palabras del profesor Iván Daniel Jaramillo “la idea de esto es establecer un ingreso básico universal incondicional y que la medida pueda llegar a la mayor cantidad de la población, como respuesta a las deficiencias de la cobertura del sistema de ingresos, para posibilitar el ejercicio de derechos constitucionales.”

Sin embargo, como bien dice su nombre la transferencia entregada a todos por igual no es una cifra escandalosa sino básica, mínima, pero esto no entendido en cánones neoliberales de líneas de pobreza, se plantea un monto que sea suficiente para garantizar la existencia. Ello va entonces ligado en estricto sentido al tipo de sociedad en que ella se aplique. Al decir del profesor Andrés Felipe Mora “la renta básica podría ser tan alta como las fuerzas productivas y distributivas de la sociedad lo permitan, y tan baja como los umbrales de necesidades básicas lo definan.”

De no aferrarse a los principios de universalidad e incondicionalidad la llamada renta básica universal no sería más que otra política remedial y compensadora de esas que los neoliberales tanto saben aplicar.  ¿Ahora bien, según lo dicho como se aplica una medida de este tipo?  Prima facie es claro que depende del rendimiento productivo del país en cuestión.

¿Cómo aplicar la renta básica universal?

Pasando de la teoría a la practica la renta básica universal no ha encontrado un caso tipo de aplicación, pero dada la situación de pandemia no pocas naciones plantean distintos ensayos de renta básica universal de forma temporal y en este asunto se ve un manoseo del concepto, recuérdese que para que una renta básica universal así lo sea debe ser para todos sin focalización.

En Colombia de parte de varios parlamentarios, sobre todo de oposición y de las organizaciones sindicales se planteó una propuesta de renta básica más cercana a sus postulados teóricos la cual fue por supuesto negada por el gobierno. Según Alberto Carrasquilla esta medida sería “un cambio muy fuerte en la política; no me parece que se trate de una medida coyuntural sino estructural donde se reemplazaría nuestra política de gasto muy focalizado, para llevarlo a un enfoque más universal, donde necesitaremos una gran capacidad de procesar y generar datos.”

No se equivoca el ministro, en su acepción correcta la medida busca justamente cambiar la política. En consecuencia, como buenos reaccionarios y a fin de engañar él y el resto del gobierno toma el concepto y lo adapta a una noción renombrada de las típicas formas de transferencias monetarias focalizadas. En donde por supuesto también agregan al crédito como fuente del auxilio, algo propio de un capitalismo enclenque y servil a las finanzas.

Para el gobierno una propuesta real de renta básica no es financieramente viable, esto es falso, máxime cuando se plantea un ensayo temporal.  En la propuesta presentada por los parlamentarios de oposición y organizaciones sindicales se planteaba que la renta básica tendría un costo fiscal que oscilaría en 7,9 billones de pesos al mes. Como el programa sería de tres meses, el costo total sería 23,7 billones, es decir, el 2,3 % del PIB nacional. En este esquema el monto de la renta entregado seria de un salario mínimo actual.

Deberían sumarse como complementos a la financiación de esta media los siguientes:

  • La instauración de un impuesto al patrimonio de carácter progresivo,
  • la reestructuración del pago por concepto de intereses de deuda pública,
  • la emisión de dinero por parte del Banco de la República,
  • la eliminación de una parte de las exenciones tributarias otorgadas por el Gobierno nacional,
  • la reconducción de los recursos asociados a programas de transferencias monetarias condicionadas y focalizadas y,
  • el aprovechamiento de los recursos fiscales comprometidos para la devolución del IVA .

Como puede verse todos esos complementos van en una redirección económica y social del país, asunto con el que el gobierno Duque no está interesado siquiera en intentar por pocos meses. Bien visto es en los círculos ortodoxos la aplicación de un cierto keynesianismo bastardo, ósea un mayor uso del Estado y el gasto público para paliar momentos de crisis para luego abandonar dichas formulas económicas. Ni a eso está dispuesta la ortodoxia colombiana en vocería de Alberto Carrasquilla.

La renta básica universal como alternativa al neoliberalismo y medida contra la pandemia

Por si sola la renta básica universal no es una apuesta contra el neoliberalismo, pero esta no se aplica en solitario, ella va en conjunto a distintas estrategias de política económica y social con las cuales es posible desatar su potencial transformador. La situación de pandemia no va terminar por si sola con el orden global ni barrera a los gobiernos nacionales que lo reproducen, pero si sirve de catalizador para que las fuerzas que han resistido puedan develar las fallas del modelo.

Por lo dicho bien han hecho la Central Unitaria de Trabajadores, académicos, centros de estudios y parlamentarios que han propuesto la renta básica universal como mediada ante la pandemia. El potencial de esta medida fiel a su conceptualización seguramente reactivara la economía, pero a su vez puede perdurar en el tiempo, haciendo que el estadio lamentable pre-Covid también sea por fin superado.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *