Bogotá

10 de septiembre de 2017

José Saade

La victoria de Emanuel Macron en las últimas elecciones francesas se leyó por  analistas nacionales e internacionales como un triunfo de sectores independientes sobre los partidos tradicionales, presentándolo como el representante del desencanto francés con sus últimos gobiernos, a pesar de que Macron fue ministro de François Hollande, se le mostró y sigue mostrándose como una renovación de la política francesa.

Cierto es que Macron es muy joven y  no participo con ninguna de las organizaciones típicas francesas, pero no por ello sus ideas difieren de quienes han gobernado a la France. A continuación me referiré brevemente a lo semejante de su reforma laboral con la de su antecesor.

El 31 de agosto del presente año  Macron presentó su  reforma laboral, la cual es su primer proyecto legislativo. En esencia la reforma ha merecido aplausos de los círculos de opinión financieros[1] y el repudió de los trabajadores[2]. Fue igual con la reforma laboral que François Hollande hizo aprobar el año pasado.

La reforma de Hollande como relató Camilo Alcalde para el  CEDESIP[3] en artículos anteriores sobre el tema, consistió en: la flexibilización de las condiciones de contratación y despido individual y colectivo, la descentralización de la negociación colectiva al nivel empresarial donde el trabajador tiene individualmente menos garantías, la fragilidad de los derechos adquiridos como la jornada laboral semanal de 35 horas, permitiendo las jornadas diarias de hasta 12 horas, la disminución del pago de horas extras y de indemnizaciones por despido.

En efecto fue una reforma fiel a los más ortodoxos  axiomas neoliberales en materia laboral. Macron quien  no es del partido de Hollande, dijo que su tarea seria  “transformar Francia”. Su transformadora reforma laboral consiste en: Modificar la jornada laboral de 35 horas, restar representación a los sindicatos por medio de negociaciones individuales y colectivas con los trabajadores, facilitar los despidos colectivos y aumentar los requisitos de indemnización entre otros.

La reforma de Macron persigue hacer el país más atractivo a los grandes inversionistas extranjero, para lo que el código laboral francés tiene demasiadas garantías costosas. Como se ve la nueva reforma contrario a echar para atrás la ley de Hollande la profundiza.

Las multitudinarias protestas que en su momento suscito la reforma de Hollande y que hoy  también despierta su profundización Macronista son un ejemplo de resistencia para el movimiento obrero y sociedad civil global.  Pero además, enseña que no basta con cambiar los colores  políticos de  quienes nos gobiernan, los de siempre tienen más de un disfraz pero solo defienden los mismos  intereses. Está experiencia nos sirve de ejemplo en Colombia para aprender que los mismos con las mismas cada en tanto nos juegan la pasada de salir de pésimos gobiernos y  presentarse a elecciones como si fueran otra cosa.

[1] Ver: https://www.economist.com/news/europe/21728630-new-presidents-clever-labour-reforms-emmanuel-macron-trying-change-frances-psychology

[2] Ver: http://www.elespectador.com/noticias/el-mundo/que-es-lo-que-no-les-gusta-los-franceses-de-las-reformas-laborales-de-macron-articulo-713095

[3] Ver:  http://www.cedesip.org/el-fmi-esta-detras-de-la-reforma-laboral-en-francia/

Imagen tomada de : http://www.lefigaro.fr/vox/societe/2016/09/15/31003-20160915ARTFIG00188-mobilisation-anti-loi-travail-c-est-a-l-assemblee-nationale-de-voter-les-lois-pas-a-la-rue.php

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