La política Social en el Plan Distrital de Desarrollo de Claudia López: cambios de enfoque y nuevos temas
El concejo distrital discutió y aprobó el Plan Distrital de Desarrollo (PDD) Un Nuevo Contrato Social y Ambiental para el Siglo XXI, la hoja de ruta de la administración de Claudia López.
En la pasada campaña por la alcaldía, López juntó a una gran parte de la izquierda, siendo la candidata del Polo Democrático Alternativo(PDA). Además, integro en coalición al movimiento ACTIVISTAS de Luis Ernesto Gómez y al partido Alianza Verde del cual hace parte la alcaldesa. La variopinta coalición canalizó el rechazo a la administración pasada y ahora es el momento de honrar esa imagen.
¿Es el PDD de López una muestra de ruptura con las políticas de sus antecesores?
Para una respuesta desapasionada y ponderada de dicha pregunta lo primero es ubicar a Bogotá como parte de Colombia. Si bien al ser la capital es el ente territorial de mayor relevancia, en Colombia orgánicamente bien expresa la constitución se estructuró el Estado de forma centralizada, además el sistema de gobierno presidencialista y las múltiples atribuciones que tiene la figura presidencial dan con un país donde ser presidente pesa y mucho.
Lo dicho va para ubicar que los gobiernos locales si bien gozan de más autonomía que en el pasado no son repúblicas autónomas ni pueden salirse de las riendas generales con las que se conduce la nación. No obstante, esto no quiere decir que no puedan existir disonancias, existe campo para que agendas distintas entre el gobierno nacional y el local se presenten, pero no puede esperarse que un gobierno local subvierta la estructura económica y política del país por más que así lo desee. Pero si es posible ver políticas que amortigüen o contrarresten los impactos de una orientación nacional en su aplicación local.
Terminando con este asunto, se tiene que tener en el contexto que el gobierno nacional de Colombia es el de Iván Duque y por tanto tener presente que representa esté política, económica y socialmente.
Habiendo situado a Bogotá, se deben mirar los grandes campos de acción, los temas. Entre estos quizá uno donde sobresalen mayormente las diferencias entre esta administración y sus antecesoras es en el campo de la política social. El ánimo de este artículo es presentar como en este punto el PDD de Claudia López si representa un cambio en relación a las alcaldías pasadas.
¿Qué es la política social?
La política social se refiere al conjunto de medidas gubernamentales o de Estado con las que se atiende la cuestión social. Ello ha dado con varias teorías de las cuales se desprende que se comprenda a la política social como el conjunto de medidas gubernamentales orientadas a compensar y contener los impactos desfavorables que deja el modelo de desarrollo imperante.
Las ideas de contención y compensación han hecho de la política social un elemento vital en la reproducción del orden establecido, garantizando cierta armonía y en algunas de sus versiones bienestar social.
Sin embargo, esta idea de política social no riñe con una aspiración de transformación social, una donde no solo se contengan las relaciones sociales desiguales y excluyentes, sino que se atiendan las causas de estas relaciones.
En la historia reciente de Bogotá se han aplicado distintos enfoques de política social. Principalmente se ha aplicado la noción neoasistencial la cual es hija directa del consenso de Washington y la agenda de ajuste estructural basada en privatizaciones, flexibilización laboral y un rol limitado del Estado.
En política social este enfoque busca suplir los mínimos biológicos de supervivencia a fin de evitar revueltas y que aquellos catalogados como los más vulnerables puedan aportar algo al consumo. Esto condensado en el llamado manejo social del riesgo se plantea concretamente en ayudas monetarias condicionadas y mucha focalización.
Siguiendo a los ex directores del grupo de protección social de Banco Mundial Robert Holzmann y Steen Jørgensenen en este enfoque las soluciones en materia de salud y educación han de ser mediante el mercado y jamás con el Estado. En Bogotá esta noción estuvo diáfana en las dos alcaldías de Peñalosa.
La otra visión de política social que se ha aplicado en Bogotá es el enfoque de derechos. Esta versión de la política social marca el giro a la izquierda en la capital, en donde en ningún momento se trazó un horizonte mayor al de aplicar el paradigma de la constitución del 91. Sí la izquierda en Bogotá gobernó con una política social cuya idea era amortiguar los impactos del neoliberalismo a fin de contener la bomba social.
Sin embargo, el enfoque de derechos tienes dos caras. En la primera se entiende a las personas como sujetos de derechos y no de necesidades, siguiendo a Consuelo Corredor se aplica como respuesta al consenso de Washington en forma pura. En esta versión el enfoque solo mitiga los impactos de las políticas de ajuste estructural.
En Bogotá ello se expresó en la dualidad entre los grandes negocios como Transmilenio, las tentativas de venta a empresas públicas, los colegios en concesión y lo que denominaron los social; Los comedores comunitarios, programas de lucha contra la pobreza y similares.
Pero por otra parte este enfoque tiene una faceta que si puede llegar a reñir con el neoliberalismo y es cuando se ve en los derechos venidos a mercancías una contradicción, por tanto, se clama la recuperación de los derechos mediante la acción del Estado. En esta versión no ha conocido Bogotá ninguna experiencia.
El caso de la apuesta de López no es tan fácilmente encasillable en una de las teorías presentadas, bien puede decirse que es producto del recorrido que ha tenido la capital. Pero como rasgo importante se nutre de los movimientos sociales y acuerdos programáticos que hicieron posible su elección. Esta conjunción de elementos hace de su política social una de nuevos enfoques y temas. Véanse algunos de sus elementos con mayor detalle en el siguiente acápite.
El PDD de Claudia López en materia de política social
Lo primero a mencionar es que este plan parte de diagnosticar como flagelo en la capital a la desigualdad y desde allí plantea la política social. Se atribuye a la política social la lucha contra la pobreza y a dicho aspecto el PDD dedica el 47% de los recursos de inversión, siendo el Estado y no el mercado la principal fuente de salida de la pobreza.
Dejando atrás la primacía de las trasferencias monetarias y condicionadas focalizadas con base al SISBEN se plantea al empleo como salida de la pobreza. En consecuencia, la focalización que tanto gusta a los neoliberales, se remplaza por la creación de 200,000 mil empleos. De estos 70,000 serán para mujeres y 50,000 para jóvenes.
El plan revierte los recortes en materia de salud trayendo de nuevo a la salud pública como parte integral de la salud de la capital. Como se dijo este PDD se nutre del movimiento social por lo que integra propuestas del magisterio y de los movimientos feministas.
Para la muestra, el PDD plantea un aumento del presupuesto en educación del 33,4% en relación a la alcaldía de Peñalosa. Pero además integra la implementación de un prescolar de tres años y programas de formación docente. Pero lo más renovador y transformador de la apuesta social del PDD es la construcción del sistema de cuidado.
Dicho sistema parte de reconocer el cuidado como trabajo y con esto busca descargar a las mujeres de labores no remuneradas y de un rol socialmente dado fruto de estructuras de desigualdad patriarcales. Además, dicho descarga tiene como actor principal al Estado y no al mercado como articulador de los servicios del sistema.
Estos puntos destacables no han sido ponderados de la misma forma por los actores políticos de la capital. Así lo mostraron las sesiones del concejo de Bogotá sobre el PDD.
Las reacciones políticas al PDD
Como se dijo el PDD ya fue aprobado. Fue respaldado y modificado por los partidos de la coalición que eligió a López. El PDA voto positivamente el plan, pero también tenía divergencias por lo que pidió modificaciones y en ciertos articulo su voto fue negativo. Esta fue la posición oficial de la bancada, pero concejal Carlos Carrillo quien a pesar de refrendar como positiva la política social de López y haber votado positivamente cerca del 89% del PDD prefirió alejarse del respaldo al PDD, aludiendo que este no es de izquierda. La coherencia de Carrillo es celebrada entre varios petristas y por Carlos Fernando Galán.
Al otro lado se encuentran las dos alcaldías pasadas. Cambio Radical, Carlos Fernando Galán y el Centro Democrático rechazan el PDD y en esto comparten habitación con el petrismo. Este último se opone al plan aduciendo que no es coherente que la izquierda apoye a López, sin embargo, esto trae sobre la mesa otras consideraciones como: la presidencia de 2022.
Cuando los concejales de la Colombia Humana critican al PDD, acusándolo de neoliberal parecen olvidar el neoliberalismo en la alcaldía de Petro: Alianzas Publico Privadas, Prorrogas a operadores privados de Transmilenio entre otras. Pero también no resulta claro que mientras acusan de derechista a la alcaldía de Bogotá apoyan las de Medellín, Barranquilla y Cali. En ninguna de esas ciudades gobiernan partidos de izquierda es más en algunos casos vienen apadrinados de clases políticas tradicionales como es en Barranquilla.
Da la impresión que los ojos del movimiento de Petro están más bien puestos en la presidencia y para eso, una alcaldía como la de López que hoy goza de alta aceptación ciudadana, puede cerrarle el paso a quien se asume como el único representante de la izquierda colombiana.
En fin, en materia de política social se ve que este PDD significará un avance en las condiciones de vida de las y los bogotanos y servirá para contrarrestar el impacto de la política nacional. Por otra parte, la Bogotá que eligió a López y que, hasta hora, según todos los sondeos está a gusto con su gestión hace parte de la oleada de cambios que se vienen dando en el país. Corresponde a los trabajadores y trabajadoras como edificadores de la sociedad evaluar y vigilar la ejecución de esta hoja de ruta.
